Más que un derecho ciudadano, el ejercicio cívico de ayer 24 de febrero fue compromiso ineludible con el futuro de la nación. Momento trascendental en la historia del país.
La Constitución, madre de todas las leyes que rigen la vida social, económica y política de la Isla, se somete a aprobación popular; antes estuvo en consulta que permitió renovar casi el 60 por ciento de su contenido para acercarlo a las demandas de los participantes en reuniones de análisis del documento.
Sobran razones para que la mayoría, en proporción contundente, ese día, marque el SÍ. La historia construida con sangre y sudor de próceres, la justicia social, los derechos alcanzados, la libertad plena son argumentos irrebatibles.
Unos pocos de afuera y adentro instan a lo contrario, en acto de desespero y sumisión. Campañas en redes sociales y desde las transmisiones de radio y televisión subversivas, aumentan la propaganda; eso es así, tan real como lo fue la voladura del Maine, en 1898 para intervenir en la Isla. Lo hacen obviando que hay un pueblo que sabe y defiende su progreso.
Más de 70 mil puertopadrenses, inscritos en los registros electorales, están convocados al Referendo Constitucional, en fecha que rememora el aniversario 124 del reinicio de las luchas independentistas.
No hay dudas que el sentimiento de patriotismo de un pueblo dispuesto a preservar la soberanía e independencia, predominará en virtud del futuro de la nación, que es el futuro de los hijos, nietos y demás descendientes.
Los 226 colegios dispuestos en las demarcaciones de la localidad, están listos para acoger a casi un millar de pioneros, quienes, como siempre, tienen el encargo de la custodia de las urnas, en reafirmación de la transparencia del sistema electoral y político cubano.
Fuente: http://www.radiolibertad.cu/2019/02/20/deber-con-el-futuro/











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